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Pan delicioso, sin importar si es Birote, Virote o Pirotte.

Los hay de muchas tamaños, desde 15 centímetros hasta metro y medio de largo que emulan a las francesas baguettes; también los hay de dos tipos: salado y fleischmann. ¿Ya saben de qué pan descubriremos su historia? Ni nada más ni nada menos que de la joya tapatía en panadería: El Birote.

Este pan es crujiente, su sabor es ligeramente ácido y salado, con un color dorado, su corteza gruesa y su forma alargada, de miga densa y olorosa.

Dicen que no ha sido posible imitarlo en otros lugares de México ni del mundo, por la combinación de varios factores que van desde el clima hasta el tipo de sal que se usa para elaborarlo. Pero pasemos a saber cuándo, cómo y dónde nace este pan tan regional como peculiar.

Para 1864 con la intervención francesa, los soldados franceses añoraban el pan, la tortilla de maíz no era de su agrado y tal fue su suerte, que llegaron al occidente de  México, justamente en Jalisco encontrando una buena zona donde abundaba el trigo y por consecuencia harina de trigo.

Teniendo los ingredientes básicos comenzaron a elaborar un pan muy parecido a la baguette gracias a un soldado de origen belga y de nombre Camille Pirotte. Camille era el panadero de uno de los batallones franceses que arribaron a Guadalajara, Jalisco el 6 de enero 1864. Algunos dicen que era cocinero de la corte de Maximiliano, pero existe una constancia en Bélgica, en el museo de armas, que Camille Pirrotte vino a México durante la intervención francesa, había estado en Guadalajara y era originario de la ciudad de Verviers y formaba parte de la tropas, lo que aclara que no era un cocinero al servicio de Maximiliano de Habsburgo.

El miliciano francés fue el encargado de enseñar a la población la forma de elaborar el pan. Camille Pirotte, se puso a experimentar formas, peso y fermentación, hasta encontrar el pan perfecto naciendo el Virote, nombre que se le dará después. Dicen que al ser forjado por manos mexicanas y acostumbradas a los tacos, elaboraron panes más alargados y delgados a manera como si estuvieran sosteniendo una tortilla enrollada.

Además de las clases de panadería, solían vender el pan y el sobrante que no se vendía después de 48 horas se regalaba a la población, han de imaginarse que la pobreza galopante lograra filas enormes para obtener pan frío y mitigar el hambre, entonces Camille Pirotte se hizo un personaje muy popular.

No hay un registro fehaciente que contenga una fecha de cuándo al pan se le llamó “virote”; sin embargo, se menciona que entre los pobladores se preguntaban: “¿A dónde vas?” y respondían: “Al pan con Pirote”. La pronunciación se comenzó a deformar de la original “Pirot” al no poder pronunciarlo terminando en “Birote”.

Hay otra historia que nos habla tal vez del mismo soldado. Existía un pequeño barco turístico a vapor que recorría el Lago de Chapala en el cual se les servía un tipo de pan a los turistas y al preguntar quién lo había elaborado, los camareros les decían: “Mister Birott”, y poco a poco la gente empezó a nombrarlos “birrotes”, que después terminó en “birote”.

Ahora vayamos por la escritura de “Virote”. Para algunos lo tradicional es con B por la deformación del apellido del soldado belga, que pasó de “P” a “B”, para otros es con “V”, debido a que “virote” es una palabra castellana que define a la flecha o saeta de forma alargada usadas en las ballestas, tal vez por la forma que tiene el pan y haciendo una comparación con las flechas, deba escribirse con “v”.

Sin entrar en discusiones perdidas, no se puede pensar en una buena torta ahogada o un lunche sin un delicioso Birote recién salido de los hornos tradicionales en Guadalajara, Jalisco.

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