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“Rebozo, rebozo… de Santa María”

Santa María del Río, SLP.- Es una prenda de seda que te garantiza que si hace calor te refresca y si hace frío es cálida; pesa apenas 190 gramos y hoy por hoy se ha convertido en un artículo de lujo que usan las mujeres: el rebozo de Santa María del Río, San Luis Potosí.

En México existen muchas regiones donde se tejen rebozos para el uso de las mujeres del pueblo, pero en esta localidad ubicada a 48 kilómetros de la capital potosina y denominada como cuna del rebozo, los artesanos han trabajado con la mejor seda del mundo traída de la India, de Italia, de Japón, y hoy  por hoy la seda es traída de China, donde se inventó la sericicultura.

Son tres los diseños que se hacen en esta población: el tradicional, el de rescate y el de innovación. El tradicional es de bolita, de greca, caramelo, de punto abierto, de llovizna, doble llovizna, el concha, que son nombres que se dan a estos rebozos.

El hilo de seda que se utiliza es un producto natural que se extrae de los gusanos y que fue secreto de los chinos durante miles de años, se elaboran desde hace siglos en México:

Un rebozo de seda auténtica mediano (de 65 centímetros de ancho por dos metros con 80 centímetros de largo) deberá pasar por el interior de un anillo del dedo meñique de dama, es decir, de la medida de tres y medio o cuatro.

Existen otros tamaños: el rebozo chico, de 55 centímetros de ancho por dos metros de largo; el grande de 75 centímetros por tres metros con 10 centímetros y el tradicional o mediano.

El maestro y artesano de rebozos, Arturo Estrada Hernández, explica que en el proceso de terminar una de estas prendas se llevan más de 30 días trabajando ocho horas diarias porque se realiza de manera tradicional, en telares de cintura, una técnica de origen prehispánica.

Primero se debe hilvanar la seda en una especie de recua, luego el urdido, el teñido, el tejido y el terminado (rapacejo) que pocos lo saben hacer porque es un estilo tipo macramé para dejar esos hijos colgando.

Este accesorio es una verdadera obra de arte que tiene una utilidad vigente donde las mujeres le han dado diversos usos: como suéter, blusa, bufanda, turbante, falda, vestido y lo que la imaginación dicte ya que puede usarse como adorno en forma de moño o de collar.

En la Casa del Artesano de Santa María del Río el maestro Estrada Hernández imparte clases para que continúe esta tradición del uso del rebozo, pero una paradoja es que en este estado se elaboran los mejores rebozos del país y en México no se produce seda de la calidad que requieren estas prendas femeninas a pesar de que se han realizado proyectos para producir seda sin resultados positivos.

Si te animas a comprar un rebozo de seda en la Casa del Artesano deberás contar con un presupuesto arriba de los ocho mil pesos porque en otros lugares el valor se multiplica.

El caso es que la elaboración de la seda tiene dos procesos: el capullo, es decir la crianza del gusanito con la morera y, el otro, es la elaboración del hilo, pero no se ha podido encontrar la manera de producir el hilo de seda que se requiere, pues tiene que ver con el grosor, la torsión y otras características necesarias para la creación de un rebozo, no obstante se han destinado recursos del presupuesto para ello, explicó.

Pero también habló de los problemas que enfrenta la industria que son los intermediarios o la piratería  que en muchas ocasiones venden con engaños prendas de 8 mil pesos a 18 mil pesos al hacer creer que los rebozos son de seda y hacen la prueba del anillo mañosamente, ya que ellos preparan los anillos para que la prueba sea positiva, pues un rebozo de seda auténtico de 5 mil 400 hilos debe pasar por el anillo del dedo meñique de una dama y su precio superior a los 15 mil pesos, por lo que las personas deben tener cuidado al adquirir una prenda en cuestión.

En el curso de capacitación primero que instruimos a que conozcan esos 10 diseños tradicionales para que  después ellos pasen a conocer lo de rescate y  al final a su propia creatividad, el rebozo de innovación.

Son dos personas las que elaboran una prenda: el tejedor que es mixto (hombre o mujer) y la “impuntadora” que solamente es mujer. Para producción tenemos que hablar de un mes en el rebozo sencillo tradicional con ocho horas de trabajo diario  meses un rebozo sencillo tradicional sale  en un mes si somos 10 tejedores puede haber 10 rebozos en 10 meses  en ese inter puede haber algo más. Ya podemos soportar un rebozo en 8 horas diarias, entonces es lo que podemos llegar a la par.

“Creo que el rebozo de tradición se hace con profundo respeto, pero hay gente tradicionalista que no le gusta un rebozo de innovación porque argumenta que puede terminar con el tradicional, pero no es así, los artesanos pensamos en las nuevas generaciones, en la época moderna que vivimos, tratamos de proponer una forma totalmente distinta elaborada bajo el mismo procedimiento, pero convertida en rebozo”, consideró el maestro experto.

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