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La Costa de Oro de Nayarit, para disfrutarse

Puerto Vallarta, Jal.- Un recorrido por la carretera costera que va de Las Varas-San Blas-Santiago Ixcuintla, permite admirar los grandes atractivos que ofrece el Estado de Nayarit, a lo largo de sus 300 kilómetros de litorales que parten desde el Río Ameca, hasta la playa de Novillero en los límites de Sinaloa.

De norte a sur o de sur a norte, como guste y convenga al viajero, se puede hacer el trayecto “puebleando” y conocer los pacíficos y tranquilos, pero también muy coloridos pueblos de Nayarit. Iniciar en Santiago Ixcuintla, la antigua población calificada por uno de sus poetas como “ciudad de banquetas viejas”, que hoy ha dejado esa imagen en el pasado para convertirse en un conglomerado urbano comercial pujante, ya que ahí concurren los habitantes de una veintena de poblaciones importantes cercanas, a vender sus productos, o a proveerse de los básicos necesarios.

Al cruzar el nuevo puente del Río Santiago, se puede admirar el formidable cuerpo de agua que en la antigüedad fue conocido como “Espíritu Santo”, y que posteriormente se le denominó como el apóstol cristiano Santiago, nombre como se conoce hoy a la cabecera municipal.

Inmediatamente al cruzar el puente, se encuentra el pueblo conocido como La Presa, y junto está “El Quemado”. Si se sigue la carretera estatal, se llega a Villa Hidalgo, una progresista población, donde vivió uno de los líderes agrarios más polémicos de esa zona del Estado de Nayarit: “El Prieto” Crispín, quien como el también mítico “Chucho” el Roto, de la época virreinal, robaba al rico, para ayudar al pobre. Eso dicen al menos sus apologistas, porque sus detractores dan una versión contraria.

En una desviación hacia el oriente, que entronca con la Carretera Federal 200, se encuentran dos poblaciones importantes más, El Izote y Sauta, donde llama la atención del viajero, los grandes sembradíos de diversos productos agrícolas, que dan el distintivo de estos lugares y que ayudan a la economía de sus  habitantes.

Este panorama agrícola se hace más patente, al seguir en el ramal que va hacia el sur, por donde se llega al pueblo El Limón, donde los viajeros pueden ver grandes canales de riego, y enormes parcelas donde se alternan cultivos de mango, con yaca, tabaco, calabaza, maíz, melón, sandía, y muchos otros productos.

Hay más poblaciones pequeñas donde se puede admirar que la agricultura es la principal actividad de la gente, pero también la pesca y el cultivo del camarón. Kilómetros adelante, ya en territorio del municipio de San Blas, se pueden admirar una tras otra las granjas camaroneras, y no falta que en los acotamientos de la carretera, se encuentre con puntos de venta, donde las mujeres ofrecen bolsa de camarón seco, o camarón molido. También se ofrecen al automovilista, cocos y yacas.

Las enormes extensiones agrícolas son una constante, pero también los canales de riego y más adelante, el gran humedal con mangle, que casi amenaza “comerse” la cinta asfáltica, que en muchos puntos ya es arrancado, para abrir más espacios para instalar nuevas granjas para la cría del camarón.

La gran alfombra verde se extiende hasta donde alcanza la vista y a medida que se avanza hacia el sur, hacia el puerto de San Blas, la barrera vegetal se hace impenetrable, hasta llegar a Botadero, donde el visitante puede disfrutar el mejor pescado sarandeado, porque aquí se cocina justo con la leña adecuada, la leña de mangle.

La carretera se desvía hacia la derecha para llegar al puerto de San Blas, donde se puede admirar importantes monumentos de la época de la colonia y si se conoce algo de historia, se podrán disfrutar aún más los vestigios como el de la Contaduría. Si el propósito del viaje es bañarse en la playa, al pasar el pueblo a la izquierda se llega a la Playa La Isla.

Si se prefiere una playa más amplia y más atractiva, adelante está la playa de Matanchén, la más tradicional y conocida de los pobladores de todo el Estado de Nayarit, pues es una larga extensión de mar y tierra donde el bañista puede encontrar desde palapas para descansar, o más aun, algunas hamacas para relajarse completamente. El lugar ha sido adaptado con una especie de malecón de considerable extensión, por dónde pasear tranquilamente.

Asimismo, se encuentra cerca el embarcadero de la Tovara, donde los visitantes pueden admirar el criadero de cocodrilos y bañarse en las aguas de un remanse de gran belleza por estar rodeado de vegetación. En la playa de Matanchén hay varios pequeños y limpios hoteles de regular calidad para hospedarse.

Al seguir la ruta hacia el sur, el viajero se encuentra a pocos kilómetros con la playa Los Cocos, más adelante está el pueblo de Aticama, donde los lugareños hacen toda clase de productos de yaca, pues lo mismo puede probar el fruto natural, que en nieves y helados, o en agua, o incluso en pan.

En estos puntos, cerca de la playa hay gran variedad de restaurantes para disfrutar los populares ostiones o el pescado frito o el pescado sarandeado. La oferta gastronómica es muy interesante.

Esta es la parte más atractiva de la carretera, pues lo mismo se pueden admirar las llamativas casas de playa que se han construido, como la exuberante vegetación. Si se continúa hacia el sur, después de recorrer montañas y pequeños valles de gran belleza natural, se llega a la playa Platanitos, que es otro remanse de tranquilidad y de atractivo natural para el turista.

Después de disfrutar un rato la playa y de comer en los restaurantes del lugar, el turista, al continuar su camino, se sorprenderá con otros panoramas espectaculares con espesa vegetación. Después de pasar las poblaciones de Ixtapa y Zacualpan, se llega a las Varas y al seguir por la carretera Federal 200 se puede pernoctar en los destinos ya conocidos y emblemáticos de Nayatir: Rincón de Guayabitos y La Peñita de Jaltemba, que reciben miles de turistas al año por ser destinos increíbles de la costa del Pacífico.

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